Oficialmente del 5 al 7 de febrero, viernes, sábado y domingo…pero el «sarao» empezó el miércoles 3 en la Embajada de Francia con una presentación de la Monnaie de Paris por la mañana, reunión del MDC Marketing Committee
y por la tarde la tradicional recepción del Invitado de Honor, este año Corea del Sur
con un par de monedas de 12 rublos de platino, lotes 808 proof y 809
6,6 millones de € vendidos
Por la tarde, toques finales en los stands, reunión de expositores y cena de bienvenida patrocinada por la Refinería Rand y la casa de la Moneda de Sudáfrica
El viernes 5 se abre al público la feria y en el Media Forum las CeCas presentan sus novedades
incluidos los 5 euros alemanes «Planeta Tierra» con aro azul de polímero
y por la tarde recepción de la Perth Mint
y Gala de Honor nocturna en honor de Corea de Norte, Invitado de Honor
«El Banco de México decidió constituir un archivo para documentar la memoria histórica de la circulación monetaria en México; así nació el área numismática dentro del Banco Central para ocuparse de la colección numismática que, construida sobre la base de un pequeño pero importante acervo de moneda virreinal donado en 1936 por el numísmata e historiador Don Manuel Romero de Terreros, se ha incrementado pacientemente a lo largo de los últimos sesenta años.
En la actualidad, la Colección Numismática del Banco de México está considerada como una de las más importantes del mundo, no sólo por su contenido que supera las 58,000 piezas entre monedas, billetes y medallas, sino por la calidad y rareza de muchas de ellas.
Esta colección es un documento vivo de la historia numismática de México, ya que está representado cada período de la misma, desde los antiguos medios de cambio utilizados en el mundo prehispánico hasta las últimas acuñaciones de circulación actual. Cuenta con una bella colección de medallas, un cada vez más completo acervo de billete mexicano y resguarda, además, un número importante de especímenes de billete extranjero procedentes del intercambio con Bancos Centrales del mundo, establecido hace muchos años.»
Seleccionando criterios de búsqueda, en mi caso Carlos II y Carlos III, 8 reales plata y pulsando en detalle, al pasar el puntero por la imagen se amplía. La aplicación no permite copiar imágenes.
Resellos y Tipos sospechosos en anverso y reverso. Campo irregular. Distinto desgaste en anverso y lyses sin detalle. Sin peso (masa). Sin detalle del canto / cordoncillo
Reverso con capitel de columna y corona real torcida. Curiosos dígitos de fecha en reverso. Distintas pátinas de anverso o reverso o malas fotografías o distinta conservación / desgaste / tono. Sin detalle del canto / cordoncillo
Estamos en un mundo en guerra y esta se libra en los mares. El maltrecho CarlosIIElHechizado, ese rey Habsburgo con cara de no enterarse de nada, ha muerto sin descendencia en noviembre de 1700 y en su última voluntad ha legado el trono a FelipedeAnjou, nieto de LuisXIV de Francia. El desequilibrio es brutal a favor de los franceses y la mayor parte de Europa suscribe contra ellos una alianza. A ingleses, holandeses y alemanes no les mueve solo el objetivo de reequilibrar las fuerzas, sino que ansían repartirse lo que quede del imperio español, sobre todo el control del comercio con América.
La guerra y los problemas económicos interrumpen los viajes hacia las Indias durante una década. Pero en 1706, la flota de Tierra Firme, un grupo de galeones capitaneados por el ‘San José’, sale de Cádiz rumbo a CartagenadeIndias. De allí a Portobelo, en Panamá, un infierno de fiebres y humedades donde se intercambiaban los cargamentos por metales preciosos.
Archivo del Museo Naval. ‘Diccionario de construcciones navales bajo su aspecto artístico’, de Rafael Monleón (1890-1892).
Tras dos años de problemas, enfrentamientos con el virrey de turno y un montón de corruptelas, los españoles deciden regresar a Cartagena. Les han avisado de que hay ingleses en la costa y que puede haber gresca, pero los mandos españoles con JoséFernándezdeSantillán a la cabeza, después de deliberar, desoyen las advertencias y se lanzan al mar cargados de un inmenso botín de oro, muy seguros de que podrán escabullirse. La mala suerte les acompaña. Para empezar, se demoran unos días por la falta de viento. Y luego no son capaces de mantener el mismo ritmo de navegación en el convoy. Mientras navegan a paso de tortuga, los ingleses les sorprenden a escasas millas deBocaChica, una de las entradas a Cartagena.
Durante varias horas, la batalla es una sucesión de maniobras, persecuciones, cañonazos, un montón de humo y un calor asfixiante que se hace aún más intenso cuando el fuego se apodera del ‘San José’. No se sabe aún si es un balazo de uno de los barcos ingleses, el ‘Expedition’, o si se trata de un cañón español que explota en el interior del barco, los testimonios de los ingleses y una decena de supervivientes españoles difieren o son poco claros. Lo único seguro es que el ‘San José’ se va a pique llevándose consigo a su comandante, Fernández de Santillán, a todos los oficiales y a casi toda la tripulación. En total, unos 600 hombres. Son las siete y media de la tarde del 8 de junio de 1708.
Los detalles de la batalla, los testimonios de los protagonistas y la aventura del ‘San José’ desde su construcción hasta su final están recogidos en varios legajos, documentos y libros académicos. De estos últimos, el más completo y que ha servido para hacer este brevísimo resumen se titula ‘El tesoro del ‘San José’. Muerte en el mar durante la Guerra de Sucesión española’ y es obra de la catedrática de la Universidad de Minnesota CarlaRahn.
Archivo del Museo Naval. ‘Arte de fabricar reales’, de Antonio de Gaztañeta, 1688.
La profesora reconstruye todos los detalles de la historia y llega a algunas conclusiones que sirven para separar los hechos de la leyenda. Entre otras, que el tesoro no llegaba a los 10 millones de pesos de la época y que las cifras de las que hablaba GarcíaMárquez en ‘El amor en los tiempos del cólera’, medio millón de millones, estaban algo exageradas. También sirve para dibujar la personalidad de los marinos españoles. No siempre los que más mérito habían cosechado para conducir los buques; a veces demasiado obsesionados con medrar, a veces demasiado tozudos, a veces demasiado manipuladores.
Esa es la amenaza que existe sobre el tesoro. Que quienes lo obtengan lo vendan y las monedas acaben dispersas en las casas de miles de coleccionistas y locos de la numismática. «Desde el punto de vista de la inversión, comprar monedas antiguas no es una buena idea», señala Javier Santacruz Cano, economista de la Universidad de Essex. «Para empezar, existen problemas con el patrimonio. Si se compran en el mercado negro, las piezas pueden tener un gran deterioro. Hay que saber además qué porcentaje de oro tienen. Además, hay muchas falsificaciones. Por cada moneda real hay cuatro o cinco falsas. es ganas de complicarse la vida».
Con aproximadamente 45 metros de eslora y unas mil cincuenta toneladas de desplazamiento, el San José era una nave muy marinera para la época, pero que excesivamente cargada de marinería y pasaje, más allá de lo que albergaba en sus suculentas bodegas, estaba muy penalizada para una maniobra de evasión o combate directo por sobrecarga.
Pero el momento fatídico al final asoma por el horizonte. El gemelo del San José, el San Joaquín, en descubierta para generar una maniobra de desviación, recibe las primeras andanadas de una jauría proveniente de Jamaica intentando atraer a las naves inglesas, pero la precisa información de que disponían estas, hace que se embarquen en una persecución a muerte de la nave capitana. Hacia las siete de la tarde y con la noche avanzando inexorable, la fragata inglesa Expedition, que había perforado el velamen del San José privándole de maniobra, consigue encajarle una andanada severa en la misma línea de flotación creando una abertura entre obra viva y obra muerta imposible de achicar; otra andanada a quemarropa en medio de un fuego intenso por ambas partes estalla el galeón español desintegrándolo, probablemente por impacto directo en la santa bárbara.
De los seiscientos tripulantes, la escalofriante cifra de quinientos noventa mueren en la deflagración quedando el mar teñido de un mosaico de horror. La nave se va a pique en menos de diez minutos.